Pagina Inicio Coronación Ir a la Pagina Principal


Razones Teológicas >>

 


"La Coronación de la Virgen" - Velazquez

 

 


 

 

"La Coronación de la Virgen" - El Greco

Evolución Histórica de la Coronación:


Dentro de la evolución histórica del ritual de la Coronación canónica de una imagen de la Santísima Virgen María nos encontramos en sus orígenes con dos nombres a tener en cuenta: el padre Jerónimo Paolucci (1552-1620) y el conde Alejandro Sforza Pallavicino. El primero fue monje capuchino, nacido en Caboli da Forli, y se dedicó durante su vida a realizar predicaciones, terminándolas con la imposición de una corona a las imágenes de María Santísima más veneradas en la región o lugar donde realizaba sus misiones. Esta piadosa costumbre fue seguida por otros capuchinos, llegándose a crear dentro de la Orden la Pia Opera dell'Incoronazione.

Respecto al conde Sforza, hemos de señalar que gracias a él esta ceremonia alcanzó el grado de universalidad a partir del siglo XVII. Este noble italiano estuvo muy vinculado al Vaticano, disponiendo en su testamento la donación de sus bienes a la Reverenda Fábrica de San Pedro, para que fueran usufructuados y con sus rentas se promoviera la coronación de las imágenes de la Virgen más veneradas, debiendo contener la correspondiente corona el escudo de la Casa Sforza.

El lamentable estado que presentaba la Basílica del Vaticano allá por el siglo XVI fue la causa del nacimiento del mencionado Capítulo o Reverenda Fábrica de San Pedro podemos señalar. Así, en 1593 el Papa Clemente VIII creó esta Congregación con la misión de cuidar de la reconstrucción de la Basílica. Sin embargo, no sólo contaba con competencias materiales, sino también otras exentas de tal carácter. Entre estas competencias no materiales está la dispensación de los privilegios que se concedía a los católicos que entregaban su donativo para costear la obra, y por ende, gracias al codicilo testamentario del conde Sforza, el privilegio de otorgar la concesión del rango de canónica a la coronación de una imagen de la Virgen.

No obstante, no será hasta 1954 cuando Su Santidad Pío XII instituye la memoria litúrgica del Reinado de María, promulgándose el documento principal de este magisterio referente a la dignidad y realeza de la Santísima Virgen María, la Encíclica Ad coeli Reginam (11 de octubre de 1954).

Entre los primeros ejemplos de Coronaciones canónicas señalaremos los casos de Santa María "del Popolo", coronada el 3 de mayo de 1782 por el Papa Pío VI; y los de la imagen de la Virgen Salus Populi Romani o Santa María la Blanca, que ha gozado de esta distinción en tres ocasiones y por tres pontífices distintos: Clemente VIII, Gregorio XVI el 15 de agosto de 1838 y Pío XII el 1 de noviembre de 1954. Santa María de Veruela, de esta localidad aragonesa, y Nuestra Señora de Montserrat, de Barcelona, fueron las primeras imágenes españolas que recibieron esta distinción, ambas en 1881. En Andalucía, la primera imagen coronada por el Capítulo de Roma fue Nuestra Señora de los Reyes, Patrona de Sevilla y su Archidiócesis, el 4 de diciembre de 1904.

En Málaga la primera imagen a la que se le otorga este privilegio, paradójicamente, no es a la Patrona de la Diócesis, sino a María Auxiliadora de la Comunidad de los Salesianos (1907), mientras que la Virgen de la Victoria esperó hasta el año 1943 para ser distinguida con este privilegio. Por su parte, en Vélez-Málaga fue coronada canónicamente su Patrona, la Santísima Virgen de los Remedios el 11 de mayo de 2002.

En la tierra de María Santísima por antonomasia, Andalucía, bajo la advocación de Angustias han sido coronadas canónicamente la Patrona de la Archidiócesis granadina en 1913; la Patrona de Guadix en 1964; la Virgen de las Angustias de Córdoba, en 1987; la Sagrada Titular de la Hermandad de los Gitanos de Sevilla (1988); la Virgen de las Angustias de Ayamonte (1992); la de Alcalá del Río (1996) y la Virgen de las Angustias de Santa María de la Alhambra, en Granada, en 2000. Por tanto, nos encontramos ante una de las advocaciones que en mayor medida ha sido distinguida con este privilegio, debido, evidentemente, a la devoción y al fervor que las Angustias de la Virgen producen en el pueblo andaluz.